CITAS DE LA SAGRADA ESCRITURA ACERCA DE LA VIDA DE INFANCIA ESPIRITUAL

 

Hacernos niños

Mateo 18, 1-5

En aquella ocasión se acercaron los discípulos a Jesús y le preguntaron:

– ¿Quién piensas que es el mayor en el Reino de los Cielos?

Entonces llamó a un niño, lo puso en medio de ellos y dijo:

– En verdad os digo: si no os convertís y os hacéis como los niños, no entraréis en el Reino de los Cielos. Pues todo el que se humille como este niño, ése es el mayor en el Reino de los Cielos; y el que reciba a un niño como éste en mi nombre, a mí me recibe.

 

Marcos 9, 33-37

Y llegaron a Cafarnaún. Estando ya en casa les preguntó:

– ¿De qué hablabais por el camino?

Pero ellos callaban, porque en el camino habían discutido entre sí sobre quién sería el mayor. Entonces se sentó y, llamando a los doce, les dijo:

– Si alguno quiere ser el primero, que se haga el último de todos y servidor de todos.

Y acercó a un niño, lo puso en medio de ellos, lo abrazó y les dijo:

– El que reciba en mi nombre a uno de estos niños, a mí me recibe; y quien me recibe, no me recibe a mí, sino al que me ha enviado.

 

Lucas 9, 46-48

Les vino al pensamiento cuál de ellos sería el mayor. Pero Jesús, conociendo los pensamientos de sus corazones, acercó a un niño, lo puso a su lado y les dijo:

– El que reciba a este niño en mi nombre, a mí me recibe; y quien me recibe a mí, recibe al que me ha enviado: pues el menor entre todos vosotros, ése es el mayor.

 

 

Escándalo de los pequeños

Mateo 18, 6

– Pero al que escandalice a uno de estos pequeños que creen en mí, más le valdría que le colgasen al cuello una piedra de molino, de las que mueve un asno, y lo hundieran en el fondo del mar.

 

Marcos 9, 42

– Y al que escandalice a uno de estos pequeños que creen en mí, más le valdría que le ajustaran al cuello una piedra de molino, de las que mueve un asno, y fuera arrojado al mar.

 

Lucas 17, 1-3

– Es imposible que no vengan escándalos; pero, ¡ay de aquel por quien vienen! Más le valdría que le ajustaran al cuello una piedra de molino y que le arrojaran al mar, que escandalizar a uno de esos pequeños: andaos con cuidado.

 

 

Bendición de los pequeños

Mateo 19, 13-15

Entonces le presentaron unos niños para que les impusiera las manos y orase; pero los discípulos les reñían. Ante esto, Jesús dijo:

– Dejad a los niños y no les impidáis que vengan conmigo, porque de los que son como ellos es el Reino de los Cielos.

Y después de imponerles las manos, se marchó de allí.

 

Marcos 10, 13-16

Le presentaban unos niños para que los tomara en sus brazos; pero los discípulos les reñían. Al verlo Jesús se enfadó y les dijo:

– Dejad que los niños vengan conmigo, y no se lo impidáis, porque de los que son como ellos es el Reino de Dios. En verdad os digo: quien no reciba el Reino de Dios como un niño no entrará en él.

Y abrazándolos, los bendecía imponiéndoles las manos.

 

Lucas 18, 15-17

Le llevaban también niños para que los tomara en sus brazos. Al verlo los discípulos les reñían. Pero Jesús llamó a los niños y dijo:

– Dejad que los niños vengan conmigo y no se lo impidáis, porque de los que son como ellos es el Reino de Dios. En verdad os digo: quien no reciba el Reino de Dos como un niño no entrará en él.

 

 

Sus ángeles ven el rostro de mi Padre

Mateo 18, 10

– Guardaos de despreciar a uno de estos pequeños porque os digo que sus ángeles en los cielos están viendo siempre el rostro de mi Padre que está en los cielos.

 

Mateo 18, 14

– No es voluntad de vuestro Padre que está en los cielos que se pierda ni uno solo de estos pequeños.

 

 

Sabiduría de los pequeños

Mateo 11, 25

– Yo te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a los sabios y prudentes y las has revelado a los pequeños.

 

Lucas 10, 21

– Yo te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosa a los sabios y prudentes y las has revelado a los pequeños.

 

 

De la boca de los niños

Mateo 21, 15-16

Los príncipes de los sacerdotes y los escribas, al ver los milagros que hacía y a los niños que aclamaban en el Templo y decían: “Hosanna al Hijo de David”, se indignaron y le dijeron:

– ¿Oyes lo que dicen éstos?

– Sí – les respondió Jesús –. ¿No habéis leído nunca: De la boca de los pequeños y de los niños de pecho te preparaste la alabanza?

 

 

Como la gallina a sus polluelos

Mateo 23, 37

– ¡Jerusalén, Jerusalén!, que matas a los profetas y lapidas a los que te son enviados. Cuántas veces he querido reunir a tus hijos, como la gallina reúne a sus polluelos bajo las alas, y no quisiste.

 

Lucas 13, 34

– ¡Jerusalén, Jerusalén!, que matas a los profetas y lapidas a los que te son enviados. Cuántas veces he querido reunir a tus hijos, como la gallina a sus polluelos bajo las alas, y no quisiste.

 

 

Nicodemo

Juan 3, 1-8

Había entre los fariseos un hombre que se llamaba Nicodemo, Judío influyente. Éste vino a él de noche y le dijo:

– Rabí, sabemos que has venido de parte de Dios como Maestro, pues nadie puede hacer los prodigios que tú haces si Dios no está con él.

Contestó Jesús y le dijo:

– En verdad, en verdad te digo que si uno no nace de lo alto no puede ver el Reino de Dios.

Nicodemo le respondió:

– ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Acaso puede entrar otra vez en el seno de su madre y nacer?

Jesús le contestó:

– En verdad, en verdad te digo que si uno no nace del agua y del Espíritu no puede entrar en el Reino de Dios. Lo nacido de la carne, carne es; y lo nacido del Espíritu, espíritu es. No te sorprendas de que te haya dicho que debéis nacer de nuevo. El viento sopla donde quiere y oyes su voz pero no sabes de dónde viene ni adónde va. Así es todo el que ha nacido del Espíritu.

 

 

Abbá, Padre

Romanos 8, 15-17

Porque no recibisteis un espíritu de esclavitud para estar de nuevo bajo el temor, sino que recibisteis un Espíritu de hijos de adopción, en el que clamamos: ¡Abbá, Padre! Pues el Espíritu mismo da testimonio junto con nuestro espíritu de que somos hijos de Dios. Y si somos hijos, también herederos: herederos de Dios, coherederos de Cristo.

 

 

La leche espiritual

1 Pedro 2, 1-2

Así pues, habiéndoos despojado de toda malicia y de todo engaño, de hipocresías, envidias y de toda suerte de maledicencias, apeteced, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que con ella crezcáis hacia la salvación, si es que habéis gustado qué bueno es el Señor.

 

 

Él juega con nosotros

Proverbios 8, 31

Él juega en toda la redondez de la tierra; siendo mis delicias estar con los hijos de los hombres.