Cómo comenzó San Josemaría su camino de Infancia Espiritual

Felipe Vilaseca

San Josemaría comenzó a descubrir su camino de vida de infancia a través de la contemplación del Padre Nuestro. “Tenía por costumbre, no pocas veces, cuando era joven, no emplear ningún libro para la meditación. Recitaba, paladeando, una a una, las palabras del Pater Noster, y me detenía –saboreando– cuando consideraba que Dios era Pater, mi Padre, que me debía sentir hermano de Jesucristo y hermano de todos los hombres. No salía de mi asombro, contemplando que era ¡hijo de Dios! Después de cada reflexión me encontraba más firme en la fe, más seguro en la esperanza, más encendido en el amor. Y nacía en mi alma la necesidad, al ser hijo de Dios, de ser un hijo pequeño, un hijo menesteroso. De ahí salió en mi vida interior vivir mientras pude –mientras puedo– la vida de infancia, que he recomendado siempre a los míos, dejándolos en libertad.”[1]

Fue el Espíritu Santo el que le adentró por ese camino. Como cada camino, se hace camino andando. Escribirá en su Cuaderno en 1932: “Yo no he conocido en los libros el camino de infancia hasta después de haberme hecho andar Jesús por esa vía.”[2]

En 1931 Dios le hizo saborear de un modo especial su filiación divina. Fue una de esas gracias fundacionales que iban a marcar la Obra que había visto tres años antes.[3] Eran “momentos humanamente difíciles”[4], en los que Dios le había mostrado el Opus Dei y después le había dejado solo. “Sentí la acción del Señor, que hacía germinar en mi corazón y en mis labios, con la fuerza de algo imperiosamente necesario, esta tierna invocación: Abba! Pater! Estaba yo en la calle, en un tranvía.”[5] Cuenta que estuvo vagando “por las calles de Madrid, quizá una hora, quizá dos, no lo puedo decir, el tiempo se pasó sin sentirlo. Me debieron tomar por loco. Estuve contemplando con luces que no eran mías esa asombrosa verdad, que quedó encendida como una brasa en mi alma, para no apagarse nunca.”[6] Debió ser un espectáculo curioso, el ver a un sacerdote joven que “sin poderlo evitar repetía: Abba, Pater![7]

“Os podría decir cuándo, hasta el momento, hasta dónde fue aquella primera oración de hijo de Dios.”[8] Fue una gracia muy especial que caló hondo. Esos momentos no se olvidan. Como San Juan cuando cuenta años más tarde su primer encuentro con el Señor: “era alrededor de la hora décima.”[9] Son sucesos de la vida de los hombres que dejan huella y que forman parte de la intimidad de un alma.

Para avanzar rápido a través del camino de infancia se necesita un fuerte empujón. San Josemaría es un buen intercesor. Se le pueden pedir luces, para contemplar y sentir esa asombrosa realidad, en parte como él la vio en 1931, de tal forma que quede grabada en el alma para siempre.

San Josemaría comentaba que ese reconocimiento de su pequeñez fue su “oración más subida”[10]. No hay nada más simple y más profundo que la conversación de un niño con su padre. La vida de infancia no es para almas infantiles, sino para almas delicadas. Se puede ser muy niño y al mismo tiempo volar muy alto. Cuanto más niño, más ligero, y por tanto más alto.

Esa gracia especial le ayudó especialmente en su labor de Fundador del Opus Dei. “Buscaba el poder de la Madre de Dios, como un hijo pequeño, yendo por caminos de infancia. Y acudí a San José, mi Padre y Señor. Me interesaba verlo poderoso, poderosísimo. Acudí a los Santos Ángeles con confianza, con puerilidad; sin darme cuenta de que Dios me metía por caminos de infancia espiritual. ¿Qué puede hacer una criatura, que debe cumplir una misión, si no tiene medios, ni edad, ni ciencia, ni virtudes ni nada?”[11]

 


 

[1] SAN JOSEMARÍA, en VAZQUEZ DE PRADA, El Fundador del Opus Dei, I, p. 404

[2] SAN JOSEMARÍA, en PEDRO RODRIGUEZ, Camino, edición crítico – histórica, p. 914

[3] “Entendí que la filiación divina había de ser una característica fundamental de nuestra espiritualidad.” SAN JOSEMARÍA, en VAZQUEZ DE PRADA, El Fundador del Opus Dei, I, p. 391

[4] SAN JOSEMARÍA, en JAVIER ECHEVARRÍA, Memoria del Beato Josemaría Escrivá, p. 389

[5] SAN JOSEMARÍA, en JAVIER ECHEVARRÍA, Memoria del Beato Josemaría Escrivá, p. 389–390

[6] SAN JOSEMARÍA, en JAVIER ECHEVARRÍA, Memoria del Beato Josemaría Escrivá, p. 390

[7] SAN JOSEMARÍA, en JAVIER ECHEVARRÍA, Memoria del Beato Josemaría Escrivá, p. 389

[8] SAN JOSEMARÍA, en JAVIER ECHEVARRÍA, Memoria del Beato Josemaría Escrivá, p. 390

[9] Io. 1, 39

[10] SAN JOSEMARÍA, en JAVIER ECHEVARRÍA, Memoria del Beato Josemaría Escrivá, p. 389

[11] SAN JOSEMARÍA